martes 11 de octubre de 2011 03:16:49 a.m. CEST
Cangas de Onís,
J. M. CARBAJAL
En relación a la reciente intervención en la Junta General del Principado del viceconsejero del gobierno asturiano, Luis Peláez, en las que manifestó la intención del Ejecutivo asturiano de «fijar límites y prohibiciones al uso de las canoas en los ríos asturianos a principios del próximo año», y su intención, con el fin de proteger las poblaciones de trucha común y salmón del Atlántico, de prohibir totalmente esta actividad «en las zonas altas de los ríos», donde «son conocidos los impactos de determinadas actividades», se ha dirigido un escrito a la Comisaría de Aguas del Cantábrico, solicitando que ejerza su condición de organismo sustantivo, especialmente en lo que se refiere a la «falta de motivación conocida de las prohibiciones actuales, a la falta de proporcionalidad de las mismas y su posible arbitrariedad».
Simultáneamente, se ha escrito a Luis Peláez, trasladándole la preocupación de la Real Federación Española de Piragüismo, entidad que preside el zamorano Juan José Román Mangas, por la postura expresada por Peláez -posteriormente negada por la Consejería- a favor de prohibir el piragüismo en tramos tan amplios. En particular, pide al Ejecutivo que haga públicos el tipo de impactos a que se refiere y que reconsidere el fundamento de la prohibición en tramos altos.
Actualmente el piragüismo está totalmente prohibido en más del 80 por ciento de la longitud total de los ríos en las comunidades de Asturias y Cantabria: Eo sobre San Tirso, Narcea sobre Corias, Nalón sobre El Entrego, Ibias sobre Cancela, Trubia sobre Proaza, Esva sobre las juntas con el Bárcena, Deva sobre Panes, Saja sobre Barreda, Nansa sobre Palombera, Pas sobre Vega, y entre Toranzo y Vargas, Miera sobre Liérganes, Asón sobre Udaya y en la totalidad de muchos otros: Casaño, Ponga, Porcia, Agueira, Lamas, Muniellos, Cubia, Aller, San Isidro, Caudal, Nora, Dobra, Gándara, Lamasón, Pisueña, Carranza y un largo etcétera. Pero incluso en tramos autorizados también se encuentran limitaciones, incluyendo la prohibición de descender de las piraguas en toda Asturias, la de poder remar sólo ciertos días laborales en horario de trabajo en varios tramos ríos cántabros, o la de remar cuando hay menos agua (desde agosto a octubre) en la parte alta del Cares y el Sella.
Esto no sólo supone una traba a la práctica individual de la actividad, sino también «al desarrollo rural, al bloquear las oportunidades basadas en las actividades ligadas al piragüismo, fundamentalmente el de aguas bravas, y al rafting», señala la Federación en sus misivas a Peláez y a la Confederación.
Con estas cartas se sigue la línea de actuación ya iniciada ante la Confederación, de la que ya se reclamó en marzo de 2011 la revisión de las prohibiciones en época de freza, «por no estar apoyadas en ningún dato real, y que se mantendrá en función de la respuesta que se reciba de las instituciones».
La situación de la práctica legal del piragüismo en el ámbito de la Confederación Hidrográfica del Cantábrico se valora «entre las tres peores en las aguas interiores de España, junto con la Confederación del Tajo -en la que siguen prohibidos al piragüismo cerca de 4000 kilómetros de ríos y más del 70 por ciento de sus embalses, también sin motivos públicos conocidos- y la Confederación del Segura, que por motivos administrativos ha dejado de emitir cualquier tipo de autorización al piragüismo durante 2011, convirtiendo en ilegal esta actividad en dicha cuenca. En ambos casos se sigue trabajando para conseguir la revisión de la situación creada», indica el ente federativo, que sitúa «en el lado positivo» a las cuencas del Ebro y la del Duero, que recientemente ha modificado de forma sustancial su normativa.
Guardado en
Noticias
por
Jesús Santesteban