Un salmón por pescador y día hasta un máximo de dos capturas a la semana. Los jueves, ningún aficionado podrá echar la caña. La pesca sin muerte sigue activa aunque cambia su zonificación. Estas son las principales novedades que el Principado ha introducido en la normativa de pesca que regirá la próxima temporada y que será publicada en el boletín oficial en los próximos días. Para estimular su cumplimiento, la Administración regional advierte que los cambios normativos vendrán acompañados de un «plan para la erradicación del furtivismo». De igual forma anuncia un «plan para erradicar los vertidos ilegales y eliminar los focos de contaminación en los ríos».
Tras un tiempo de debate, la Consejería de Agroganadería y Recursos Autóctonos fija así las nuevas reglas que regirán la pesca fluvial durante el próximo año. El documento final incorpora 17 propuestas realizadas por ayuntamientos y asociaciones de pescadores que suavizan en parte la permisividad del borrador con el que el Gobierno asturiano inició la fase de consultas.
Los cambios introducidos modulan pero no evitan un profundo cambio en los usos ribereños. Si este año la temporada para el salmón apenas se abrió durante mes y medio, la de 2012 se prolongará desde el tercer domingo de marzo hasta el 31 de julio. En total y una vez descontados los jueves de veda, resultan 116 días hábiles.
La segunda enmienda de calado a la política aplicada por el equipo de Vicente Álvarez Areces está en los cupos. Durante la última temporada, los aficionados sólo podían dar muerte a un máximo de tres salmones. El extremo obligaba a los pescadores más hábiles a devolver a las aguas todo ejemplar excedentario, incluido aquell que hubiera muerto durante el lance.
El borrador que el pasado día 20 llevó el Gobierno de Foro Asturias hasta el Consejo Regional de los Ecosistemas Acuáticos y de la Pesca proponía, dentro de la temporada, elevar el límite a un ejemplar al día hasta un máximo de tres a la semana. Es decir, los pescadores iban a tener licencia para hacerse durante una semana con el mismo número de salmones que antes tenían para todo el año. Finalmente la norma enviada al boletín oficial deja el cupo por pescador en un ejemplar al día pero hasta un máximo de dos por semana.
Los cebos como límite
Sobre el papel, esta novedad permitiría a cada aficionado hacerse con hasta 40 ejemplares el próximo año, una cota imposible de alcanzar, al decir de los expertos. «No creo que el próximo año haya en toda Asturias más de uno o dos pescadores que pasen de la docena de salmones», estima Antón Caldevilla, de la Asociación El Esmerillón, la que cuenta con mayor número de integrantes en el Oriente. El cálculo se basa en la menguante población de salmónidos (3.711 ejemplares, según el último recuento practicado en 2010), pero también en la limitación de artes autorizadas.
Del 18 al 31 de marzo en la pesca del salmón sólo se permite la mosca artificial, la cucharilla y el devón. Durante el mes de abril y hasta el 14 de junio, todos los cebos quedan autorizados. De ahí hasta el final de temporada está vetada la cucharilla y el devón, salvo la segunda quincena de julio que queda para pesca a mosca.
El esquema «lo ha preparado alguien que entiende de ésto, porque lo que anima es a ir al río aunque sea con herramientas que casi te hacen imposible sacar nada», analiza Caldevilla. El presidente de El Esmerillón recuerda que esta temporada «cuando sólo te dejaban con mosca, igual se capturaron dos o tres salmones en toda Asturias».
La norma de 2012 está hecha para permitir más presencia de aficionados en las riberas desde «la convicción profunda de que el problema de salmones en los ríos asturianos no son responsabilidad de los pescadores de caña, ya que se trata de una pesca artesanal y selectiva por naturaleza», explica Agroganadería y Recursos Autóctonos en una nota de prensa. En la temporada de 2001 los pescadores retiraron 2.788 salmónidos de los ríos asturianos y el pasado año apenas 247. La causa, según el Gobierno de Francisco Álvarez-Cascos, hay que buscarla en el «furtivismo, la contaminación, las capturas indiscriminadas en el mar y el abandono en la gestión de los ríos durante los últimos años».
«No a los bandazos»
El resultado de este análisis es una política «que rompe con lo realizado durante los últimos 20 años», entiende María Jesús Álvarez, portavoz del Grupo Parlamentario Socialista en la materia. «En cuestiones tan sensibles como la biodiversidad, no conviene dar bandazos porque corremos el peligro de echar por la borda con una política de conservación que ha costado muchos años», abunda. La diputada socialista se manifestó así «a la espera de poder leer en el boletín oficial cómo queda la norma». Álvarez se muestra expectante por conocer si la incorporación de 17 propuestas ha supuesto una «rectificación del planteamiento inicial; si es así, le daremos la enhorabuena al viceconsejero Luis Peláez, anotando en todo caso que se trata de la segunda gran rectificación tras el asunto de las canoas».

